Una mujer bajo la influencia: El actuar hacia lo desconocido de Gena Rowlands

gena rowlands

La intensidad de la actuación de Gena Rowlands como Mabel Longhetti, personaje central de la película Una mujer bajo la influencia, de John Cassavetes (EE.UU., 1974) es un ejemplo de cómo esta actriz dominaba en las películas de su marido, quien fue el director de un colectivo que dejó una marca importante en el cine neoyorquino y en la historia del cine independiente. Es imposible analizar el despliegue actoral de Rowlands en esta película sin hablar de Cassavetes y las obsesiones que compartían.

Era usual que Cassavetes iniciara sus películas de manera abrupta. Además de ese rasgo éstas tienen una estructura muy difícil de clasificar. Una mujer… no es la excepción.

La primera toma de esta cinta nos muestra a Nick (Peter Falk), un minero con sobrecarga de trabajo, que prefiere no avisarle por teléfono a su mujer que no va a llegar a comer a la cita que ella había preparado. La razón parece ser que ella es impredecible y prefiere no hacerla sufrir. Luego vemos a Mabel esperando un tanto angustiada a Nick, pero de manera bastante presumible, es decir, sentada frente a la mesa servida, fumando y bebiendo. Pero si bien la introducción del filme no se apresura a mostrarla a ella de forma descontrolada, es una situación que suele suceder a la mitad de cualquier película comercial o de estructura clásica.

La dirección de actores es otro de los aspectos más interesantes del cine de Cassavetes. Esta película fue una de las tantas que hizo con las personas que él más quería. Si bien él mismo escribía sus guiones, le pedía a ellos que buscaran en sí mismos la manera de interpretar a sus personajes, de manera que pudieran encarnar de la manera más realista el papel que les tocaba. Para lograr esto, Cassavetes nunca comenzaba a grabar con el típico ¡acción!, ni terminaba un rodaje gritando ¡corte! En cambio, trataba de crear un espacio donde los actores estuvieran cien por ciento concentrados en el personaje, relajados, sin ningún tipo de distracción. Pero otras veces, llegaba  a crear deliberadamente un estado de inseguridad en algunos actores a la hora de rodar ciertas escenas.

Tanto para John Cassavetes como para Gena Rowlands, actores en matrimonio, la vocación de interpretar a otras personas les nacía desde el ímpetu de querer hacer las cosas como a ellos les parecía que debían ser, y no como la industria y el consumo les decía. Sólo esta manera de trabajar les parecía reconfortante. Sólo de esta forma lograban aprender algo de ellos mismos. Pero no era solamente eso lo que buscaban, Cassavetes tenía un buen sentido para elegir los temas de sus guiones, sobre lo que le parecía desequilibrado de la sociedad norteamericana. La familia era uno de esos temas, y más específicamente en esta cinta, la constante traición del hombre hacia la mujer.  

Filmar Una mujer bajo la influencia significó para Gena uno de los grandes desgastes con su marido en el campo de lo profesional. Cuenta uno de los biógrafos¹ de Cassavetes que éste llegó a gritarle en la mitad del rodaje que nunca más iba a trabajar con ella, luego de que Gena le suplicara para que le diera indicaciones de lo que Mabel debía hacer en la escena final, una de las más álgidas del film: La vuelta a casa de Mabel después de pasar una temporada en el hospital psiquiátrico. Claramente Cassavetes debió desdecirse luego de ver el resultado actoral de Gena en Una mujer…

El video de esta publicación muestra la escena que está en la mitad de la película, en el momento en que Mabel disputa con su marido, la madre de éste (interpretada por la verdadera suegra de Gena, Katherine Cassavetes), y el médico de la familia, sus últimos argumentos antes de ser enviada al hospital. Una escena de más de diez minutos pero que aquí se ve en nueve y fracción. Una demostración apasionada y sincera de una ama de casa que tiene demasiados roles domésticos, y que la vemos a punto de perder su dignidad y autonomía ante su familia, y entregarse al colapso.

El fuerte compromiso que Rowlands tiene con su personaje está presente en toda la película. Pero en esta escena particularmente, supera sus propios límites, dejando al descubierto el momento en que Gena progresivamente desfallece y cede el control de la situación que está viviendo, dándolo todo para lograr un resultado único: Una interpretación que rompe con los estatutos de la actuación verbalizada y grandilocuente, reemplazando ésta por una que está colmada de emociones contradictorias y propias del sufrimiento de Mabel. Mostrándonos a través de gesticulaciones, farfullos y contorsiones, ideas tan arraigadas a la naturaleza humana que transparentan el mundo interior del personaje y el de nosotros mismos.

Esta fue la primera película donde se ve a Gena Rowlands dominando las escenas escritas por su marido, siguen luego Opening night (1977 ), Gloria (1980) y Torrentes de amor (1984). 

¹Referencia al libro Cassavetes por Cassavetes, de Ray Carney (ed.), 2001

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