«Romeo Is Bleeding: una lección de film noir», por Bridget McNulty

ROMEO 1

Como suele pasar cuando se acerca la ceremonia de los Oscar, Gary Oldman es noticia. Aún antes de conocerse las nominaciones para la versión 2018, el actor inglés suena como favorito para ganar la estatuilla por su papel de Winston Churchill en la película Darkest Hour, de Joe Wright. Y es que como dijo el periódico The Guardian alguna vez, Gary Oldman fue durante mucho tiempo “el mejor actor que nunca ha sido nominado a un Oscar”. Recién en 2011 fue nominado por Tinker Tailor Soldier Spy, cinta de Tomas Alfredson, basada en la novela de John le Carré.

Hay una película de Gary Oldman que ha sido una referencia constante en los talleres literarios Barravento, a la hora de indagar en estrategias narrativas y construcción de personajes en crisis. Es una de esas cintas de culto, demasiado imperfecta para ser un clásico del cine y que como tantas otras, se vio eclipsada por lo que generaron a mediados de los 90 Pulp Fiction y Forrest Gump. Se llama Romeo Is Bleeding, es de 1993, y este comentario de Bridget McNulty pretende traerla de vuelta, ahora que Oldman con 59 años, tendrá una nueva chance de romper la maldición del Oscar.


ROMEO IS BLEEDING: UNA LECCIÓN DE FILM NOIR

Un lugar vacío en medio de la nada. Un hombre mirando un viejo álbum fotográfico en el calor sofocante del desierto. Las gotas de sudor encuadrando su cara de póker. Y allí está, la voz en off de Gary Oldman, para contarnos la historia del policía corrupto neoyorkino, Jack Grimaldi, que es mucho más que el relato sobre la caída de un hombre equivocado que se plantea en un principio. Esto se debe principalmente a la estilización en la narración y visualidad de la película, un film noir que explota las convenciones del género para crear un neo noir completo, incluida una femme fatale. De inmediato somos conscientes de la visceralidad de los planos que captan los rostros de los personajes. Lo físico superará el sentido común, poniendo en tela de juicio los reclamos de Jack, que aspiran a la felicidad. A su felicidad.

El deseo en todas sus dimensiones es lo que alimenta la cinta, desde el principio, cuando las actividades de la incontrolable gánster Mona Demarkov son filtradas a través de los agentes de policía, antes de que se provoque el inevitable encuentro entre ella y Jack, quien no será capaz de resistirse a sus dos grandes tentaciones: el sexo y el dinero. El personaje de Gary Oldman piensa que puede juguetear con Mona como lo hace con las otras mujeres de su vida, pero no es así, Mona comparte sus tentaciones y no se detendrá ante nada, a veces en una manera exagerada.

La relación compleja entre el amor y la muerte es lo que conduce a la película. El protagonista así lo remarca: “cuando disparas a alguien es mejor que te cases con esa persona, porque estás atado a ella por toda la vida”. Y en la dualidad entre amor y muerte se instala una de los elementos más innovadores de Romeo is bleeding, su insistencia en que las mujeres también tienen el control del sexo y el dinero. Incluso la esposa de Jack encuentra placer en apuntar la pistola a la cabeza de él durante la cena, en una de las secuencias más chocantes de la cinta, porque implica la fragilidad de las relaciones de Jack. Nada puede ser tomado al pie de la letra. Las figuras de la esposa y la amante son arquetipos clásicos, pero Natalie, su esposa, es capaz de romper las cadenas del estereotipo y le entrega a esta historia un final impactante, que muestra una forma de venganza sutil y efectiva a la vez.

Varias de las acciones del protagonista de esta película son desechables, del mismo modo que lo es su moral y el hoyo que tiene en el patio trasero de su casa y que alimenta día a día con dinero sucio. Su voz a lo largo de toda la historia tiene el poder de justificar todo, incluso el juego de adelantar información que propone el director Peter Medak, cuando vemos un flash foward de Jack ensangrentado, y con las piernas de una mujer atando su cuello, en una decisión estilística que diferencia a “Romeo is Bleeding” de otras propuestas similares. Todos los elementos cinematográficos de la cinta intentan mostrar la precariedad del sueño americano, destacando el incesante jazz de la banda sonora. En algún momento somos testigos de cómo Jack, inocentemente, observa las vidas de la mafia neoyorkina a distancia, pero en vez de rechazarlo, se siente seducido a iniciar un doble juego hasta el punto de perder lo que para él es fundamental: el amor.

Romeo is Bleeding representa una lección de las convenciones del film noir y de sus extremos y excesos, lo que no quita que el resultado sea un thriller entretenido y con altos momentos de tensión y dramatismo. Lo que persigue Jack en su vida le es arrebatado tal como a nosotros en nuestra posición de espectadores. De un momento a otro el plan fracasa, pero esto no significa que no nos fascine la montaña rusa que plantea la película, al contrario, la curiosidad nos acerca aún con más atracción a este mundo absurdo creado por Peter Medak, y en el que Gary Oldman —probablemente en el mejor personaje de su filmografía— es la cara del quebranto, la desesperación y patetismo de un hombre demasiado común y corriente para las ambiciones que desea.

 

 

 

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