Pablo Stoll en Barravento: “Los personajes deberían ser lo más interesante de las películas”

Taller Pablo Stoll

El cineasta uruguayo estuvo una semana con nosotros en Santiago dando el taller “De la idea al guión”. Diecisiete personas asistieron durante las seis jornadas seguidas del seminario, en el que se intercambiaron ideas sobre cómo concretar el tratamiento del guión que los participantes venían trabajando desde tiempo antes y por su cuenta.

De personalidad reflexiva, Stoll demostró una gran capacidad para escuchar y concentrarse en las historias que le propusieron en el curso, como también una tendencia a preferir el humor y la ironía ante la tentativa de hacer un comentario demoledor. Con este tono el curso tomó una metodología enfocada en avanzar juntos a los escritores por los caminos que al director le parecen más adecuados durante el “fragor de la batalla de escribir”, de los cuales uno de los más importantes fue establecer que la estructura de la historia no debe superponerse a los personajes. Según las propias palabras del profesor, “lo ideal sería que los personajes sean lo más interesante de las películas”.

Si bien Pablo reconoció lo difícil que es el proceso de hacer un guión, el cineasta cuenta que en su caso este trabajo se fue dando de manera gradual, ya que 25 Watts (2001), filme que se hizo en un sistema de cooperativa, se pareció más a un “no proceso, pues fue muy vivencial y se produjo a medida que se iba haciendo”. Whisky (2004) en cambio, fue escrita a partir de la oportunidad que se les presentó a ambos Pablos (junto a Juan Pablo Rebella) de filmar en la fábrica de calcetines que tenía la familia de un amigo, y que les pareció una buena idea.

Muchos podrán recordar la fábrica donde trabajaban Jacobo y Marta en esta última cinta, y cómo algunos planos de esta y otros espacios aparecen reiterativos, así también como los mismos personajes se remedan a sí mismos con frases hechas como “si dios quiere”, el remate favorito de Marta al terminar una conversación. Estos aspectos de Whisky se relacionan con lo dicho por Stoll en el curso, “que los personajes repitan cosas pero que esas cosas se hagan de forma distinta a medida que pasa el tiempo, es un truco muy bueno para hacer escenas lindas.”

El tercer día del seminario, la clase se enfocó en la visualización y análisis de uno de los referentes que más impacto causó entre los asistentes al taller, una película con un guión que desde la primera escena previa a los créditos capta la atención del espectador por su enigmática y minimalista visualidad. Esta es The Verdict (EE.UU., 1982), dirigida por Sidney Lumet, escrita por David Pakula y protagonizada por Paul Newman.

Otros fragmentos audiovisuales vistos a lo largo taller, salieron de películas que tienen en común, al igual que El Veredicto, una escena inicial que con los recursos justos y sin diálogos, resume la circunstancia en que se encuentra la existencia del personaje protagonista.  Entre ellas estuvieron At Close Range (EE.UU., 1986) dirigida por James Fowley (quien también tiene títulos como Glengary Glenn Ross y la serie de Netflix House of Cards), escrita por Nicholas Kazan y protagonizada por Sean Penn y Christopher Walken; y Room at the Top  (EE.UU., 1959), dirigida por Jack Clayton.


De conversaciones de pasillos y salidas por el centro de la ciudad, surgieron las infaltables conversaciones entre los estudiantes y el cineasta, en las cuales Pablo Stoll compartió algunos de sus preferidos del cine latinoamericano y chileno. El uruguayo se mostró a favor de filmes de directores argentinos como Martín Reijman, Lucrecia Martel y Lisandro Alonso, y de entre nuestros compatriotas mostró su agrado por La luna en el espejo (Chile, 1990) de SIlvio Caiozzi, La vida me mata (Chile, 2007) de Sebastián Silva y Huacho (Chile, 2009) de Alejandro Fernández Almendras.    

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