La importancia de las palabras, según Cesare Pavese

Cesare Pavese

El escritor italiano, Cesare Pavese, figura atormentada del período de posguerra, aterriza a nuestros referentes con un artículo llamado Las palabras, publicado en el periódico turinés, L’Unitá, el 8 de mayo de 1946, época del escritor conocida como su fase neorrealista, movimiento que si no fue el único, fue uno de los más importantes del arte italiano en el siglo XX.

Les dejo un fragmento del artículo en que Pavese describe el diálogo con un “camarada” obrero llamado Masino:

 

“ (…)

-Hoy en día todos creen saber quién es el pueblo. Con tantos libros que se han escrito sobre el pueblo, no es difícil imitarlos y hablar como ellos. Pero es aquí donde surge el asunto de las palabras. La trama y los personajes de una novela pueden ser imitados por cualquiera, y hasta se les puede añadir algo, pero hay un tono de las palabras y del discurso que delata lo que eres. Puedes contar las historias de todos como si fueran tuyas, pero la voz que empleas es siempre la misma. Y la voz del que escribe es el estilo, las palabras que elige.

-¿Pero tú por la voz sabes quién es sincero?

-En eso te verás negro, Masino. Ahí es donde sirve la práctica y el haber estudiado. Puesto que bien o mal todos saben hablar, se cree que todos pueden formar juicio sobre lo que leen. Pero hay libros que si no los sabes leer, si no conoces las palabras , no puedes decir cuál es su valor.

-¿Y son libros para nosotros?

-Son libros para quien quiera leerlos. ¿Es que puedes decirme para quién está hecho un libro? Mantente alejado de los libros que están hechos para éste o aquél. Incluso un libro en chino está hecho para ti. Se trata siempre de aprender las palabras de un hombre. Todos los libros que valen algo están escritos en chino, y no siempre hay un traductor. Llega el momento en que estás solo frente a la página, así como estaba solo el que la escribió. Si has tenido paciencia, si no has pretendido que el autor te tratara como a un niño o a un inválido, encuentras de pronto a un hombre y te sientes más hombre tú también. Pero hay que esforzarse. Hace falta buena voluntad, Masino. Y mucha paciencia.”


*Este artículo se encuentra en el libro “La literatura norteamericana y otros ensayos”, de Cesare Pavese, Ediciones B, España, 1981.

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