Chris Marker: Un consejo para alcanzar un cine identitario

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              Entre las sombras de una vida privada y lejos de las alfombras rojas, la obra del francés Chris Marker nos recuerda que cada día estamos más imbuidos en la vida del espectáculo y menos en la vida del ritual. Sus filmes, documentales la mayoría, tratan el pasado y el presente en un tono meditativo, y están en el borde de lo histórico y lo personal, en el encuentro del reportaje periodístico con la poesía.

Marker fue un viajero que recorrió el mundo cámara en mano. Su sentido histórico lo llevó a seguir la pista de las revoluciones y utopías que se reprodujeron en los años sesentas: comenzando en Vietnam, pasando por las guerrillas latinoamericanas, Mayo del 68 en Francia, y terminando con la muerte de Salvador Allende en La Moneda. Su interés por comprender los momentos políticos de los que fue testigo, y su compromiso con el trabajo documentalista, dejaron registros fundamentales para comprender la historia del cine y el siglo veinte.

En Cuba, además de filmar ¡Cuba sí! (1961), entregó un consejo a los audiovisualistas que estaban forjando la industria cinematográfica del régimen revolucionario. Sus palabras a los jóvenes cineastas de entonces, marcaron el comienzo de una producción documental que todavía no es superada en el cine latinoamericano:

“En las cooperativas, en los centros industriales, ustedes ven la dedicación de toda la población en la construcción de su propio destino. Si se me permitiera dar una palabra de consejo a los jóvenes cineastas de Cuba, diría que esta es la mejor lección de cine para ustedes. Olviden los problemas de la técnica o del estilo. Eso vendrá con el tiempo. Lo más importante es permitir que la vida entre en sus estudios; así no se convertirán en burócratas de la cámara. Filmen rápidamente y tan directo como sea posible, no importa lo que esté sucediendo. Acumular material de primera mano puede considerarse como la mejor manera de alcanzar un cine con características nacionales.”  

Revista Cine Cubano, N 3, noviembre de 1960

En Chile, corría 1972 cuando Marker visitó la casa del documentalista Patricio Guzmán. De este encuentro inesperado existe un texto escrito por el propio director de La batalla de Chile, llamado “Lo que le debo a Chris Marker”. Historia de la que se desprende más material para los referentes de Talleres Barravento.

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